lunes, 24 de diciembre de 2012

Que tus silencios callen mis palabras

Que tus silencios callen mis palabras,
que tus labios sellen mi silencio,
que tus sonrisas se reflejen en mis labios,
que tus ojos sean mis sonrisas.

Estés, o no estés

Ya no quiero más noches,
ni estrellas, ni planetas, 
ni lluvia los domingos.
Estés, o no estés.

Ya no quiero más frío,
ni largas tardes de invierno,
no más luces tenues.
Estés, o no estés.

No más tristes notas,
ni chillar en voz bajita,
no más sonrisas rotas.
Estés, o no estés.

No más cartas sin respuesta,
ni treces, ni martes,
no más sumas ni restas.
Estés, o no estés.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Nunca he pasado tanto frío tan cerca del fuego

Cuando me abrazaba, le sobraban los brazos;
Cuando me besaba, lo hacía sin labios;
Nunca lloraba en las despedidas,
ni sonreía cuando me veía tras varios días.

Le encantaba conjugar verbos,
aunque siempre en primera persona.
Se sentía sola entre el gentío,
y acompañada, con un boli y un folio.

Casi siempre me hablaba sin palabras;
Si se reía, se reía en silencio;
No tenía oídos para mis historias,
y si caminábamos juntos, no lo hacía conmigo.

Quizá el mañana tenga que esperar siempre,
como quien espera al verano en septiembre;
No es bueno olvidarte del ahora y pensar en el luego,
y menos pasando frío tan cerca del fuego.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Las palabras se fueron con los pájaros

Toda esa mierda vibraba en mis oídos,
como el eco en un viejo anfiteatro,
antes aplausos, ahora solo ruidos,
ruidos de los que ya no queda rastro.

Mis pies caminaban rectos por un sendero de piedra,
veía pasar la vida, como quien ve pasar un tren,
mis pensamientos se enredaban como si fuesen yedra,
yedra que solo trae miedo, olvido y desorden.

Miraba hacia dentro y no podía ver más allá de tus labios,
no recordaba cuando el valor pasó a ser desaliento,
ni recordaba las palabras, ellas se fueron con los pájaros,
como tú, que fuiste pájaro desde ese momento.

domingo, 25 de noviembre de 2012

La cerilla

Tan solo pomos sueltos entre añicos de madera,
ni cerrajas, ni llaves ya quedan,
ni siquiera una mirilla se tiene entera,
y los felpudos, acongojados, rezan.

Las ventanas se ven desnudas al quedarse sin cristales,
las cortinas que vestían, en el suelo son ceniza,
los sillones del salón desilachados en retales,
y dos siluetas en el suelo dibujadas con tiza.

Que castigo tan cruel para una escena tan sencilla,
tras la cena María olvidó los fogones abiertos,
Juan que fuma en pipa fue a encender una cerilla,
y estos absurdos personajes terminaron muertos.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Desde mi escritorio a tu papelera

Conseguí odiar esa sonrisa que tanto quise,
esas malas caras que tanto me gustaban;
Conseguí convencerme de que no me llenabas tanto,
de que no eras tan importante.

Luché por quedarme solo con las cosas malas,
con tus despistes, con tus olvidos;
Luché por olvidarme de la razón, de la lógica,
y del olor de tu pelo por las mañanas.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Vive

No es eterno el movimiento,
no hay razón para pensar,
no se repetirá el momento,
solo cabe actuar.

martes, 7 de febrero de 2012

Introducción al existencialismo

Los sentimientos son como puños que
golpean la sensibilidad de mi alma,
veces en las que cuesta respirar,
todo te golpea, todo te hiere.

Días plagados de arrepentimiento
observando desde fuera las oportunidades perdidas,
anhelando ese pasado,
ese pasado que nunca has vivido.

Y un día descubres hasta donde has llegado,
sumergido en ese oscuro remolino sin salida,
ya no vives en el presente, vives en tu cabeza,
soñando con lo que pudo ser y nunca fue.

lunes, 6 de febrero de 2012

Sin rumbo, pero contigo

Tumbados en nuestro pequeño paraíso
bajo nuestro cielo de hormigón
contemplando el humo de un cigarro,
escuchando cualquier canción.

Acompañándonos en nuestra soledad,
malgastando el tiempo de la mejor manera,
soñando con nuestras vidas en libertad,
disfrutando de la vida aun siendo efímera.

Soñamos con cambiar el mundo,
aunque no podamos controlar ni nuestra vida,
hablando de sentimientos y situaciones,
buscamos en este laberinto una salida.

Hay veces que lloramos porque la vida nos destroza,
y sí, hay veces que esto es insoportable y pesa,
también hay momentos en los que perdemos la cabeza,
en los que sentimos que esta loca vida nos besa.

domingo, 29 de enero de 2012

Se llamaba indiferencia


Ya dejaste de frecuentar mi almohada,
No volviste a pasarte por mis sueños,
Ni si quiera dejaste tu nombre en mi memoria.

Un día fuiste la única entre todas,
Aquella chica que caminaba de esa forma,
Esa forma que volvía loco a cualquiera.

Aquel olor que aún busco por las calles,
Que intento recordar a cada instante,
Aquella esencia que asocié con el amor.

Y tú, con esa falda y ese escote,
Bailabas sola en aquella plaza,
Poniendo celosa a la luna.

Nunca conocí un pájaro más libre,
Nunca sufrí una indiferencia tan mortal,
Estabas tú, sola, así todo iba bien.

Entonces comprendí que tenía que ser así,
Que nunca tendría que besarla,
Porque nadie merece el más frío de los besos.

Ya dejé de frecuentar tu almohada,
No volví a pasarme por tus sueños,
Ni siquiera dejé mi nombre en tu memoria.

Cenizas mojadas


Recuerdo amargas las noches en las que ni tú podías hacerme sonreír,
En las que las noches se veían más negras y oscuras,
Era el reino de lo absurdo, en el que un pequeño despiste
 hacía brotar la más profunda de las tristezas.

Éramos jóvenes, y éramos idiotas,
Dos pequeños niños jugando a ser mayores,
Capaces de sentir la más intensa de las pasiones,
Seguida de la más absurda de las disputas.

Tiempos en los que ni tú sabías quién eras,
Tiempos en los que tu ombligo salía en las portadas,
Tan rápido vino aquel amor,
Se fue de la forma más cobarde,
Aquel amor que siempre vuelve,
Ese que nunca acabaste de comprender.

Éramos jóvenes, y éramos idiotas,
Dos idiotas que aun siendo mayores,
Seguimos jugando al escondite,
Ese juego en el que nunca se gana.

Recuerdos que aún siguen en mente,
Recuerdos que se convierten en ceniza,
Tal vez como el fénix, algún día vuelva,
Como la lluvia, que siempre vuelve.

Pero ya no volverá a ser lo mismo,
Quizá se esté mejor sin tanta lluvia,
Viviendo como un cactus en el desierto,
Sí, solitario, pero tranquilo.


Enrique Endolz