viernes, 26 de abril de 2013

Cuantas veces

Cuantos versos he tachado.
Cuantas palabras no he querido rimar.
Cuantas veces he borrado la palabra libertad.
Cuanto tiempo habrá pasado.
Cuantas horas encerrado entre mis sábanas.
Cuanto tiempo acomodado entre mis sueños, nada más.
Cuantos libros cubiertos de polvo.
Cuantos rayos de sol encerrados ahí fuera.
Cuantas guitarras desafinadas tratan de tocar esa canción.
Cuantas hojas habré roto.
Cuantos cigarros habré quemado.
Cuantas veces habré odiado la palabra corazón.

jueves, 25 de abril de 2013

Los cipreses


Vi su foto, le miré a los ojos.
Me temblaron las rodillas.
Hasta los cipreses que estaban detrás se estremecieron.
Podía notar como se encogían sus pequeñas hojas verdes, como se retorcía y crujía la corteza, como los frutos marrones y secos se hacían cada vez más y más pequeños.
Yo era un ciprés.
En ese momento comprendí porque había tantos cipreses en los cementerios.
Los miraba, tan altos y encorvados, se les veía sufrir.
Eran árboles tristes, sus pequeñitas hojas son de un verde muy apagado, como si quisieran mostrar que la esperanza que tuvieron, ya la perdieron hace mucho tiempo.
Y sus frutos no son comestibles, son unas piñas redondas que nacen casi secas y enseguida perecen, inertes.
Como si el propio ciprés se avergonzara de crear vida en ese lugar tan yermo, como forma de mantener el respeto hacia los muertos.
Son árboles que te comprenden, que te acompañan en tu solitaria tristeza, en los momentos amargos y crueles que te da la vida.
Son árboles nobles, ellos tratan de ayudarte a soportar de una forma más llevadera tu sufrimiento.

martes, 23 de abril de 2013

Libérate de las cadenas del tiempo

Quiero volar sin tener miedo a caer,
quiero ganar sin saber lo que es perder,
quiero luchar y que merezca la pena,
no quiero cadenas, no quiero condena.

Quiero aprenderte como a un libro,
yo quiero ser libre, libre en tu hombro,
ser tu cloroformo, libre y sin forma,
no bailo a tu son, no sigo tu norma.

Solo pido libertad, sin ningún tipo de precio,
bebernos la vida tercio a tercio,
poder fumarnos el tiempo en un sofá,
disfrutar del momento que no volverá.

Que se nos va, que se nos va, que se nos va,
pero el presente ya está en marcha,
olvida el pasado, ya no pesa,
el futuro será una sorpresa.

sábado, 20 de abril de 2013

La lluvia

Me encanta el poder disuasorio de la lluvia.
Las calles se quedan vacías.
Solo la gente realmente valiente se enfrenta a la lluvia.
La gente que no tiene a dónde ir, que no tiene ninguna cita a la que llegar tarde.
La gente que no tiene nada que perder, o que tiene algo que quiere perder.
La lluvia es sincera.
Cuando estás ahí debajo, sólo, con la lluvia, no estás tan solo.
Sabes que estar ahí te da valor.