domingo, 29 de enero de 2012

Se llamaba indiferencia


Ya dejaste de frecuentar mi almohada,
No volviste a pasarte por mis sueños,
Ni si quiera dejaste tu nombre en mi memoria.

Un día fuiste la única entre todas,
Aquella chica que caminaba de esa forma,
Esa forma que volvía loco a cualquiera.

Aquel olor que aún busco por las calles,
Que intento recordar a cada instante,
Aquella esencia que asocié con el amor.

Y tú, con esa falda y ese escote,
Bailabas sola en aquella plaza,
Poniendo celosa a la luna.

Nunca conocí un pájaro más libre,
Nunca sufrí una indiferencia tan mortal,
Estabas tú, sola, así todo iba bien.

Entonces comprendí que tenía que ser así,
Que nunca tendría que besarla,
Porque nadie merece el más frío de los besos.

Ya dejé de frecuentar tu almohada,
No volví a pasarme por tus sueños,
Ni siquiera dejé mi nombre en tu memoria.

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