No
podía dejar de mirarla, sabía que en un momento estaría en mi cama pensando en
la tarde que había pasado junto a ella. Me daba rabia pensar que enseguida toda
esa magia se convertiría en simples recuerdos, no quería ni imaginármelo. Solo
la miraba y sonreía, deseaba que ese momento no se acabara nunca. Pero como
todo en esta vida las cosas siempre tienen un final. Y sin pena ni gloria me
desperté la mañana del miércoles con una extraña sensación de tristeza que me
calaba hasta en los huesos. No podía dejar de pensar en ella. Cogí la almohada
y me tapé la cara, deseé con todas mis
fuerzas que algún día pudiera despertarme junto a ella.
lunes, 31 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
Solo ella
¿Por qué el destino nos ha tenido
que volver a unir en este momento? Esta edad es horrible, yo solo pienso en
ella y ella piensa en todos menos en mí. Ojala pudiera cerrar los ojos y
olvidarme de ella, sería tan fácil. Yo siempre me he querido enamorar, aunque
siempre he sabido que el amor duele, aun así yo quería enamorarme y asumir
todas las consecuencias que eso conllevaba. Pero una vez llegado a este punto,
el dolor es tan profundo y ella está tan dentro de mí ser, que no entendería el
mundo sin ella. No quiero entender el mundo sin ella, quiero ser junto a ella,
quiero estar junto a ella. Quiero que ella lo sepa y no se asusté, que siga
adelante y juntos podamos llegar a ser algo. No busco en ella un simple amor
pasajero, necesito mucho más, no me importa esperar, siempre que haya un final
feliz. Esperaré y esperaré y esperaré, pero el final tiene que ser con ella.
Cuanto más pasa el tiempo, más largo es el camino de vuelta, cada vez estás más
dentro de mí ser, cada vez estoy más convencido de que tiene que ser así, no
cabe otra posibilidad. Porque yo no quiero que ella simplemente sea una más en
mi camino, quiero caminar junto a ella hasta el final, hoy en día esa es la
única manera de ser feliz, la necesito. Los sentimientos van creciendo cada vez
más, cada vez me duele más un rechazo y me alegra más un gesto de atención. Todo
se intensifica más, y yo cada vez estoy más loco, pienso más en ella, sueño con
ella, solo vivo para pensar en ella, olvidándome así de mi mismo. El dolor
también se intensifica, y al mínimo pensamiento de rechazo o de que las cosas
no van a salir como yo espero me derrumbo, me duele el pecho, se me hace un
nudo en la garganta y me entran ganas de llorar. Entonces, pienso si merece la
pena, a pesar de que las estadísticas vallan en tu contra, que tu pienses que
el mundo entero va en tu contra, a pesar de las desilusiones, de los malos
ratos, de las noches melancólicas recordando tiempos mejores, de largos días
esperando a que de señales de vida en los que no hay respuesta, pero de pronto
te dice algo, te manda un mensaje y entonces todo merece la pena, a pesar de
que el placer que sientes sea efímero, aunque sepas que luego te volverá a
decepcionar, pero como hombre que soy volvería a tropezar mil veces con la
misma piedra para volver a sentir ese pequeño momento de éxtasis en el que
crees que es posible que tu y ella acabéis juntos paseando de la mano por el
camino de la vida.
Enrique Endolz Nava
(Por cierto, siento no publicar aún una entrada que de sentido al nombre del blog, pero me apetecía poner esto y ya está. Además es mi blog y hago con el lo que me sale de los cojones).
sábado, 1 de octubre de 2011
Aquella chica que me miraba
¿Por qué me hablas?
¿Por qué me miras?
Déjame ya, vete.
¿Por qué me haces sufrir?,
déjame ya ¿No?
Quiero olvidarte.
Tu presencia me tortura.
Estás aquí, pero nos separa un gran
muro, tus prejuicios.
Si no me quieres, vete.
Corre, vete lejos.
Tu olor me hiere.
Me hablas, me miras, te ríes.
Pero solo eso, y a mí eso no
me sirve.
Vete, vete lejos.
O si no, bésame.
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