domingo, 13 de noviembre de 2011

Aquí estaré, esperándote.

Soy un tonto, lo siento. Siempre me obsesiono, me obceco, ardo en celos. Soy estúpido, lo siento. Ni nada es tan malo ni tan bueno. Imagino cosas, me hago muchas expectativas, pienso demasiado. Estoy pasándolo mal, por ti, si, pero es por mi culpa. Todo lleva su tiempo, las cosas tienen que surgir de forma natural, fácil, sin presión ni de forma forzada. Lo voy a intentar, ten fe. Por que me he dado cuenta de que me importas demasiado, más de lo que me podía imaginar.

Me doy cuenta cuando solo busco tu mirada entre la multitud, solo me importa verte a ti. Si supieras lo fácil que tienes hacerme feliz, solo con que vengas dónde mi todas las mañanas, con esa sonrisa y esa mirada, y me digas bueno días... Con eso me basta, cuando eso ocurre todo va bien, nada puede ir mal cuando me miras y me sonríes. Por un momento desaparecen todos mis problemas, mis presiones, mis responsabilidades. Solo estás tú, ahí, nada más importa.

Si por mi fuera dedicaría todo mi tiempo a mirarte, verte me hace feliz. Cuando sonríes pierdes la mirada y la comisura superior de tus labios se eleva, levantas ligeramente la mano, mueves paulatinamente la cabeza y te encoges de hombros. No hay nada que me guste más que mirarte cuando haces eso, me reconforta y más si sonríes por alguna tontería mía.

Tú haces que me sienta mejor, contigo todo parece más fácil y aunque todo el mundo se oponga yo nunca dejaré de luchar por ti. Recuerda, siempre estaré aquí, pequeña. Esperándote. Porque mientras viva te estaré esperando, mientras respire estaré aquí.