Ya dejaste de
frecuentar mi almohada,
No volviste a pasarte
por mis sueños,
Ni si quiera dejaste
tu nombre en mi memoria.
Un día fuiste la
única entre todas,
Aquella chica que
caminaba de esa forma,
Esa forma que volvía
loco a cualquiera.
Aquel olor que aún
busco por las calles,
Que intento recordar
a cada instante,
Aquella esencia que
asocié con el amor.
Y tú, con esa falda y
ese escote,
Bailabas sola en aquella
plaza,
Poniendo celosa a la
luna.
Nunca conocí un
pájaro más libre,
Nunca sufrí una
indiferencia tan mortal,
Estabas tú, sola, así
todo iba bien.
Entonces comprendí
que tenía que ser así,
Que nunca tendría que
besarla,
Porque nadie merece
el más frío de los besos.
Ya dejé de frecuentar
tu almohada,
No volví a pasarme
por tus sueños,
Ni siquiera dejé mi
nombre en tu memoria.