domingo, 13 de noviembre de 2011

Aquí estaré, esperándote.

Soy un tonto, lo siento. Siempre me obsesiono, me obceco, ardo en celos. Soy estúpido, lo siento. Ni nada es tan malo ni tan bueno. Imagino cosas, me hago muchas expectativas, pienso demasiado. Estoy pasándolo mal, por ti, si, pero es por mi culpa. Todo lleva su tiempo, las cosas tienen que surgir de forma natural, fácil, sin presión ni de forma forzada. Lo voy a intentar, ten fe. Por que me he dado cuenta de que me importas demasiado, más de lo que me podía imaginar.

Me doy cuenta cuando solo busco tu mirada entre la multitud, solo me importa verte a ti. Si supieras lo fácil que tienes hacerme feliz, solo con que vengas dónde mi todas las mañanas, con esa sonrisa y esa mirada, y me digas bueno días... Con eso me basta, cuando eso ocurre todo va bien, nada puede ir mal cuando me miras y me sonríes. Por un momento desaparecen todos mis problemas, mis presiones, mis responsabilidades. Solo estás tú, ahí, nada más importa.

Si por mi fuera dedicaría todo mi tiempo a mirarte, verte me hace feliz. Cuando sonríes pierdes la mirada y la comisura superior de tus labios se eleva, levantas ligeramente la mano, mueves paulatinamente la cabeza y te encoges de hombros. No hay nada que me guste más que mirarte cuando haces eso, me reconforta y más si sonríes por alguna tontería mía.

Tú haces que me sienta mejor, contigo todo parece más fácil y aunque todo el mundo se oponga yo nunca dejaré de luchar por ti. Recuerda, siempre estaré aquí, pequeña. Esperándote. Porque mientras viva te estaré esperando, mientras respire estaré aquí.

lunes, 31 de octubre de 2011

Una extraña sensación de tristeza

No podía dejar de mirarla, sabía que en un momento estaría en mi cama pensando en la tarde que había pasado junto a ella. Me daba rabia pensar que enseguida toda esa magia se convertiría en simples recuerdos, no quería ni imaginármelo. Solo la miraba y sonreía, deseaba que ese momento no se acabara nunca. Pero como todo en esta vida las cosas siempre tienen un final. Y sin pena ni gloria me desperté la mañana del miércoles con una extraña sensación de tristeza que me calaba hasta en los huesos. No podía dejar de pensar en ella. Cogí la almohada y me tapé la cara, deseé  con todas mis fuerzas que algún día pudiera despertarme junto a ella.

lunes, 3 de octubre de 2011

Solo ella


¿Por qué el destino nos ha tenido que volver a unir en este momento? Esta edad es horrible, yo solo pienso en ella y ella piensa en todos menos en mí. Ojala pudiera cerrar los ojos y olvidarme de ella, sería tan fácil. Yo siempre me he querido enamorar, aunque siempre he sabido que el amor duele, aun así yo quería enamorarme y asumir todas las consecuencias que eso conllevaba. Pero una vez llegado a este punto, el dolor es tan profundo y ella está tan dentro de mí ser, que no entendería el mundo sin ella. No quiero entender el mundo sin ella, quiero ser junto a ella, quiero estar junto a ella. Quiero que ella lo sepa y no se asusté, que siga adelante y juntos podamos llegar a ser algo. No busco en ella un simple amor pasajero, necesito mucho más, no me importa esperar, siempre que haya un final feliz. Esperaré y esperaré y esperaré, pero el final tiene que ser con ella. Cuanto más pasa el tiempo, más largo es el camino de vuelta, cada vez estás más dentro de mí ser, cada vez estoy más convencido de que tiene que ser así, no cabe otra posibilidad. Porque yo no quiero que ella simplemente sea una más en mi camino, quiero caminar junto a ella hasta el final, hoy en día esa es la única manera de ser feliz, la necesito. Los sentimientos van creciendo cada vez más, cada vez me duele más un rechazo y me alegra más un gesto de atención. Todo se intensifica más, y yo cada vez estoy más loco, pienso más en ella, sueño con ella, solo vivo para pensar en ella, olvidándome así de mi mismo. El dolor también se intensifica, y al mínimo pensamiento de rechazo o de que las cosas no van a salir como yo espero me derrumbo, me duele el pecho, se me hace un nudo en la garganta y me entran ganas de llorar. Entonces, pienso si merece la pena, a pesar de que las estadísticas vallan en tu contra, que tu pienses que el mundo entero va en tu contra, a pesar de las desilusiones, de los malos ratos, de las noches melancólicas recordando tiempos mejores, de largos días esperando a que de señales de vida en los que no hay respuesta, pero de pronto te dice algo, te manda un mensaje y entonces todo merece la pena, a pesar de que el placer que sientes sea efímero, aunque sepas que luego te volverá a decepcionar, pero como hombre que soy volvería a tropezar mil veces con la misma piedra para volver a sentir ese pequeño momento de éxtasis en el que crees que es posible que tu y ella acabéis juntos paseando de la mano por el camino de la vida.

Enrique Endolz Nava

(Por cierto, siento no publicar aún una entrada que de sentido al nombre del blog, pero me apetecía poner esto y ya está. Además es mi blog y hago con el lo que me sale de los cojones).

sábado, 1 de octubre de 2011

Aquella chica que me miraba


¿Por qué me hablas?
 ¿Por qué me miras?
Déjame ya, vete.
¿Por qué me haces sufrir?, 
déjame ya ¿No?
 Quiero olvidarte.
Tu presencia me tortura.
 Estás aquí, pero nos separa un gran muro, tus prejuicios.
Si no me quieres, vete.
 Corre, vete lejos.
 Tu olor me hiere.
Me hablas, me miras, te ríes.
 Pero solo eso, y a mí eso no me sirve.
Vete, vete lejos.
 O si no, bésame.