lunes, 31 de octubre de 2011

Una extraña sensación de tristeza

No podía dejar de mirarla, sabía que en un momento estaría en mi cama pensando en la tarde que había pasado junto a ella. Me daba rabia pensar que enseguida toda esa magia se convertiría en simples recuerdos, no quería ni imaginármelo. Solo la miraba y sonreía, deseaba que ese momento no se acabara nunca. Pero como todo en esta vida las cosas siempre tienen un final. Y sin pena ni gloria me desperté la mañana del miércoles con una extraña sensación de tristeza que me calaba hasta en los huesos. No podía dejar de pensar en ella. Cogí la almohada y me tapé la cara, deseé  con todas mis fuerzas que algún día pudiera despertarme junto a ella.

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