miércoles, 1 de mayo de 2013
El tiempo no existe (I)
Después de un tiempo, he vuelto a poner mi reloj en marcha.
Pero tan solo lo he hecho para poder olvidarme de él.
No del reloj, sino del tiempo.
Porque al fin y al cabo ¿qué es el tiempo?
No es más que un macabro invento del hombre para poder esclavizarnos, torturarnos.
Recordarnos minuto a minuto que la vida está pasando.
Que nos hacemos más viejos, a cada instante.
Dicen que el paso del tiempo es inexorable.
Tratan de convencernos de que la vida se fragmenta en números.
Números que se pierden y después se olvidan.
Nos convencen de que el tiempo que pasa es irrecuperable.
Nos obligan a correr detrás de él, a subirnos a los trenes a tiempo, a no malgastarlo.
¿Para qué? Si ni siquiera sabemos a dónde vamos.
Hablan del futuro, pero eso es algo que nunca llega.
Tan solo es algo que está por llegar.
Así podemos pensar que lo que vendrá compensará lo que se ha ido.
Pero...
¿Qué más da si lo que se ha ido nunca vuelve y lo que tiene que venir nunca llega?
Por eso he decidido volver a poner en marcha mi reloj, colocármelo otra vez en la muñeca.
Para saber que cuando quiera, lo puedo parar y así burlarme de él.
De sus normas, de sus contingencias, de su imparable paso, de su deterioro.
Porque si no crees en el tiempo, el tiempo dejará de existir.
-Pensamientos-
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